¿Por qué elegirme como tu cuidadora?
Porque aquí tu perro no viene a “quedarse”…
viene a formar parte de la familia.
La Casa de Lupita es un espacio tranquilo, sin jaulas, sin niños, sin humo, sin visitas ni fiestas. Llevo una rutina serena y saludable, pensada para que cada huésped pueda relajarse, adaptarse a su ritmo y sentirse seguro.
El cuidado es cercano y real: viven libres dentro de casa, eligen dónde estar —sofás, cama, silla o mi regazo—, duermen conmigo en mi cuarto y tienen acceso a su área de baño las 24 horas. Siempre con agua de garrafón, aire, sol y un espacio amplio donde moverse con calma.
Me enfoco especialmente en su bienestar emocional. Observo, acompaño y adapto la socialización según cada temperamento, apoyándome en una manada amigable que facilita una convivencia respetuosa.
La atención es 24 horas reales. Estoy presente, y mantengo contacto permanente contigo por WhatsApp, enviando fotos y videos para que tengas tranquilidad mientras estás fuera.
Más que ofrecer hospedaje, ofrezco presencia, rutina y compañía verdadera.
Me respaldan más de 12 años de experiencia y las historias de quienes ya han sido parte de esta familia.